Antes de nada desearles a todos una buenisísísísma entrada de año 2010 (y parecía lejos...ciencia ficción, vamos) y en segundo lugar, agradecerles los comentarios, apoyos y cariños que recibimos de ustedes. De verdad que se valoran mucho. Nos hace también mucha ilusión que para algunos esté resultando una experiencia tan, o casi tan, valiosa como para nosotros mismos.
Ahora estamos en Wellington, capital de este eclectico país, después de pasar por la zona centro. Lamentablemente no tenemos fotos de los sitios espectaculares que hubiesemos querido pues la suerte ambiental, que va en rachas, nos ha traido lluvias y vientos que han impedido algunas excursiones.
Igualmente les contamos:
La maoría de los maoríes se tienen por expertos artesanos. Entre dichas artes se encuentra la de escultores de la madera. Sus tallas sus realmente bonitas y cargadas de simbología. Esta casita (pataka) es el lugar donde la tribu o alguno de sus miembros (por supuesto de alta casta) guarda sus tesoros (taonga) más preciados, tanto de tipo joyería-legado familiar como alimentarios.
Fuimos a ver el Te Puia, un centro donde se explica la actividad geotérmica dentro del contexto histórico maorí. En realidad no te queda otro remedio ya que todos los géisers están dentro de explotaciones privadas. Dentro de ésta estaba también el instituto nacional de artesanía (cestería y tallas de madera).
La energía es usada desde la época maorí para cocinar los alimentos... ¡ y en otros lados matándose a encender hogueras!
Nos dimos un baño en una de las zonas "libres" donde se cruzan la corriente de dos riachuelos: uno caliente y el otro frío... fantástico! No hay más que ver las caras.
Nuestro apartado semanal de caravanas se completa con esta mostruosa caravana. Las hemos visto mayores e incluso con un camioneta delante ¡con grupo electrógeno!....tremendo para nuestros tiernos ojos canarios.
Este camping, a las afueras de Auckland, se notaba que estaba vivido por gente que residia allí permanentemente. En él tuvimos la única experiencia desagradable hasta el momento: en la cocina comunitaria, un maorí borracho y algo perturbado, odiador de alemanes y franceses (menos mal que no conocía a ningún español y no sabía donde meternos), sin un diente y con cara de loco, nos echó un tiento... menos mal que teníamos la sartén por el mango literalmente.
Por aquí se llega a Agaeteagaete... con la cachucha preparada y la guitarra.
Cena de Navidad. Brindamos por todos ustedes con laureado vino local. Reconfortante cena después de un día de emociones fuertes: entramos en el mundo de las cavernas de Waitomo a través de un agujero en la montaña que descendimos en un rappel de 40m.
Lo que allí vimos nos dejó atónitos: cavernas tamaño catedral, ríos y cascadas interiores, anguilas ciegas, concentraciones de nidos de luciérnagas que transformaban los techos en cielos estrellados... lamentáblemente no tenemos fotos.
Renzo aprendiendo a tocar algunas notillas. Parece que ayuda a alejar a las alimañas...
Este bicho que pillamos in fraganti es un possum y, aunque para nosotros es de lo más adorable ya que se trata de un marsupial nocturno, en NZ es una plaga y están tratando de exterminarlos ya que destruyen el hábitat de los pájaros, entre ellos el Kiwi. También tienen el mérito de ser los bichos más escachados del país... nosotros vemos unos 10-15 al día en la carretera, en plan sello nacional.
En estas cascadas nos unimos a unos lugareños maoríes que estaban enseñando a sus hijos a saltar desde los árboles al río.
Nos contagiaron las ganas y nos dimos un chapuzón. el sitio, precioso y el agua fantástica, como en parque de atracciones dejándonos llevar por la corriente.
Anita reflexiva en un puente de la carretera SH43, la Forgotten World Highway, 150 km de bosques con un sólo pueblo Whangamomona, sin nada más que..
exacto: un pub-hotel de la época de los pioneros. Muy bonito pero de ambiente relativo. Consejo, sólo pedir una ración de papas.
Nos cautivaron estos árboles de color indefinible (bueno, Ana dice que gris azulino) que al alejarnos parecían enormes ovejas pastando... por si hubieran pocas!